Roberto Müller, chef y fotógrafo, nos cuenta en qué consiste un brunch (preparándonos para la actividad del domingo 30)

Si un mediodía de domingo un argentino hubiese combinado medio Desayuno, más medio Almuerzo, nos habría dado por resultado un Desayuerzo, o un Desuerzo, o algún término parecido.
Por supuesto que los Desayuerzos o Desuerzos nunca existieron como tales en esta tierra de asado y pasta dominguera.
Tuvimos que viajar y enterarnos que en el gran país del norte (me refiero a Estados Unidos) los desayuerzos se sirven bajo el nombre de Brunch; y si, parece que allá mezclaron medio breakfast y medio lunch y salió el Brunch para un “después de la misa” o un “after-church”.
Alimentar primero el espíritu y luego el cuerpo. Gente ordenada si las hay.
El brunch se terminó imponiéndose más allá de cualquier práctica religiosa. Y se extendió también a los sábados.
En Nueva York, por ejemplo, tomar un brunch es una costumbre incorporadísima. El horario habitual es entre las 10 y las 2 de la tarde, y si bien cada restaurante o bar tiene sus propias variantes y sus especialidades, existen algunos infaltables. Uno de ellos es el huevo en formas diversas: revueltos, fritos, poche o en omelette, los panqueques bien gorditos y también, generalmente, los waffles y las tostadas francesas.
Y ya que metimos algo francés en la mesa, ¿qué mejor? que terminar bebiendo champán con alguna ensalada, quiche, o pescado debidamente aderezado.
Si, queridos gourmets, en los brunchs se puede empezar bebiendo jugos, tés y cafés, para terminar burbujeando con champán.
En nuestra Argentina que es un crisol de razas (está buena la frase hecha), si hay algo que sabemos hacer bien es incorporar lo ajeno, aunque ¿qué sería de nosotros sin nuestra propia creatividad criolla, que todo lo transforma y –eventualmente- todo lo mejora? es por eso y por mucho mas, señoras y señores, que aquí también ha llegado el delicioso brunch, comprobando que las ideas que son buenas, son nacidas para ramificarse.

Acá va entonces, la versión de Desayuerzo Sanvicentino, que rescata el espíritu de abundancia y relajo de los brunchs, vale aclarar que, todo está hecho en casa y con productos de la feria barrial:
Jugo de frutas y té helado.
Yogurt natural con granola y ensalada de frutas.
Huevos revueltos y tostadas de campo.
Risotto al limón con pollo y verduras.
Créme brulée al tomillo con granizado de café expreso.

Los que deseen un Baby Chandón 187 pueden pedirlo en el momento con un costo adicional.

Saludos!

Roberto Müller

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